Correr desesperado, amor.
Cerrar los ojos e imaginarte, tan bella. Como siempre.
Finales de Noviembre y llueve, mucho. Quizá cae la cantidad perfecta de agua como para tirarte de la chaqueta y besarte bajo la lluvia.
Verte llegar tan radiante. ¿Qué cara poner para que no veas que me muero por ti en ese instante? ¿Cómo no caerme de espaldas y contemplarte desde el suelo, medio atontado?
Y qué bello es pasear entre charcos, entre gritos de revolución.
Millones de luces de colores. Libros viejos.
¿Andaremos nosotros también así algún día? Dos viejecitos metidos bajo el paraguas de un niño...
Seguro que sí. Y reiremos igual. Tu sonrisa es eso que jamás podrá cambiar.
No necesito que absuelvas mis pecados, amor. Yo me confesaré contigo siempre que quieras.
Convertiré tu frío en el calor más eterno que pueda haber. Nunca se es demasiado mayor para seguir jugando, ¿verdad?
Hoy nos hemos comido Sevilla.
Magnífico viernes a tu lado, mi vida.
Magnífica forma de estrenar mi libertad.
Y magnífica forma de comenzar Diciembre.
Todo lo que queda, es amor.
Sólo somos uno, cariño.
Siempre tuyo,
Toni.
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