Aunque no lo creas, esas veces que me quedo mirandote embobado, con los ojos como platos, lo único que hago es seguir preguntándome "¿Qué tiene esta chiquilla que me vuelve tan absolutamente loco?"
Y me lo pregunto desde el primer día.
Tengo ese... ese sentimiento de protejerte, que me entra por el vientre, sube a la garganta y desemboca en un beso.
Y tienes esa forma de mirar tan extraña, que uno no sabe por donde le vienen los palos, no sé si mirarte un ojo, o el otro, o si agachar la cabeza. Tanta belleza no puede ser buena.
Siempre sangrarán de mi costado tus andares de chiquilla. Que tu cintura no me la quita nadie, ni el cinturón más estrecho, ni la lencería más prohibida.
Y tu voz... que me la guarden en un frasco, que me la bebería hasta explotar.
Quiero compartir cada segundo de mi vida contigo, recuperar el tiempo perdido y seguir besándote como el primer día.
Que nada ni nadie te aparte de mí, cariño.
Siempre tuyo,
Toni.
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