Pregúntame qué hora marca mi reloj
que ya es tiempo de arrancar motores,
ya empieza a hacerme efecto el alcohol
tan solo distingo formas y colores.
El cielo es la tierra y la Tierra es el Sol,
el agua se llena de mil y un sabores.
El sordo es el ciego y el ciego soy yo
y en mi caminar retumban los azores.
Entre las montañas se encuentra mi hogar,
las telas de araña cubren el tejado.
Soy una gaviota sobre el ancho mar,
inútil no digno de estar a tu lado.
Alzamos las manos decimos adiós,
aunque estés conmigo te veo tan distante
y ahora que he vuelto a mirar el reloj,
no sé dónde vivo, nada es como antes.
Pongo a la vida
un punto y seguido
pá que cuando acabe
yo ya esté dormido.
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